EL ESPACIO CERRADO
Nuestros objetos, nuestros recuerdos, nuestro espacio. El ámbito doméstico es este pequeño mundo que vamos construyendo con el paso del tiempo –un mundo separado del ámbito público, abierto, cambiante, ilimitado – en el cual nos sentimos libres de la mirada de los otros. Pero este refugio que es el hogar, ese espacio que nosotros hacemos y que a la vez nos hace, puede convertirse también en un lugar de soledad, de encarcelamiento, de aislamiento involuntario. La alegría de regresar a casa se contrapone en algunos casos con el drama de no poder salir de ella.
FOTÓGRAFOS:
Mireia Bordonada, Román Yñán, Carla Tramullas, Robin Schwartz, Jen Davis, Beth Yarnelle Edwards, Lucie & Simon, Sebastian Pfütze, Anja Teske, Sibylle Fendt, Andrzej Kramarz & Weronika Lodzinska, Celeste Arroquy, Lili Almog, Gail Albert Halaban.
Mosaico Objeto/Sujeto: Núria Lopez Torres, Bostjan Pucelj, Davide Grossi, Alessandra Saccà, Salva López, Ana Cuba, Laura Cuch, Antonella Iovino, Antoine Passerat, Anne Sophie Costenoble.
 
 
EL ESPACIO DE INTERACCIÓN
El espacio doméstico es también un espacio de interacción, un espacio compartido. La vida común en el espacio doméstico –ya sea con familia, amigos e incluso con animales – se rige por un conjunto de normas o códigos de conducta de los cuales no siempre somos plenamente conscientes. Fruto del consenso, la imposición o la tradición; aceptadas por unos, rechazadas por otros, estas normas pretenden hacer posible la convivencia dentro de un espacio limitado. Compartir el hogar puede ser percibido, según los casos, o bien como un factor de goce y de realización personal, o bien como una condena, silenciada y a menudo invisible, a la opresión y a la injusticia.
FOTÓGRAFOS:
Antonio Muñoz de Mesa, Marina Espriu, Lourdes Segade, Laia Abril, Cristina Nuñez, Ana Jiménez, Giorgio Barrera, Adriana López Sanfeliu, Giuseppe Moccia, Guia Besana, Susannah Slocum, Ed Kashi, Olivia Froudkine, Margaret Boland, Keely McGuiness, François Schaer, Cia de foto.
 
 
EL RITUAL DOMÉSTICO
El hogar es escenario de un número importante de rituales. Esos pueden tener un carácter repetitivo –como los cumpleaños, las fiestas de Navidad o las mismas comidas diarias– o ocasional –como las cenas de familia o con amigos, o las celebraciones en motivo de la inauguración de un nuevo apartamento o de un enlace matrimonial. El ritual puede ser vivido por los miembros participantes como un acto festivo o visto como la imposición de una convención, como el obligado acatamiento de un conjunto de protocolos transmitidos por la tradición. Así pues, las ceremonias domésticas pueden presentarse tanto un mecanismo que permite estrechar las relaciones sociales como la puesta en escena de una armonía ficticia detrás de la cual se esconde el rencor, la violencia, la posible destrucción de los lazos comunitarios.
FOTÓGRAFOS:
Estudio Campins - López Lamadrid, Paola de Grenet, Francesca Catastini, Mattia Insolera, Dona Schwartz, Frédéric Nauczyciel, Stéphanie Lacombe, Gerda Kochanska, Przemyslaw Pokrycki.
 
 
DE FUERA A DENTRO / DE DENTRO A FUERA
Entrar en casa salir de casa. Regulamos el paso entre el ámbito doméstico y el ámbito público a través de una serie de conductas, de rituales, de objetos y de espacios que podemos llamar fronterizos o liminares y que dibujan el umbral, a veces impreciso, entre el dentro y el afuera. Antes de salir de casa, por ejemplo, solemos cambiarnos de ropa  y modificar nuestra apariencia física. Asimismo, cuando ponemos el pie en la calle, alteramos, a menudo inconscientemente, nuestro caminar y toda la gestualidad que lo acompaña. Algunos anfitriones instan a los visitantes a sacarse los zapatos antes de entrar en su hogar, y muchos son los que, temerosos, después de salir d casa verifican reiteradamente si han cerrado la puerta debidamente. La puerta se revela como el objeto paradigmático que ordena el acceso y la salida del hogar, pero no es el único: timbres, ventanas o porterías tienen la función de controlar el tránsito entre dos mundos opuestos pero permanentemente conectados entre sí. Así pues, cruzar el umbral de la puerta de casa implica sustituir nuestro “yo” privado por un “yo” público, representarse a sí mismo de otra manera para adaptarse a otros espacios, códigos y compañías.
FOTÓGRAFOS:
Elena Prieto Landaluce, Napi Rivera, Oscar Alcaraz, Marco Lachi, Giorgio Barrera, Matteo Balduzzi, Frank Rothe.
Organiza
Produce
Colaboran