ENTREVISTA > Catalina Martin-Chico, premiada en World Press Photo 2019

El reportaje “Colombia, (Re)Birth”, de la franco-española Martin-Chico, ha ganado el 2.º premio de Reportajes gráficos en Temas contemporáneos del World Press Photo 2019.

Catalina Martin-Chico. © Jérome Bonnet

Este extenso documento fotográfico muestra cómo, tras firmarse en 2016 el acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y el movimiento rebelde de las FARC, se produce un baby boom entre las antiguas guerrilleras. Hasta entonces, habían tenido que priorizar la lucha y en algunos casos dejaron a sus bebés con familiares o, según se afirma, fueron incluso forzadas a abortar, una acusación que se niega desde las FARC. Se trataba, en todo caso, de un hecho inédito y un cambio radical en las vidas de estas mujeres.

Para conocer mejor este trabajo, hablamos con su autora, Catalina Martin-Chico, nacida en Madrid, pero parísina de adopción. Siendo de las pocas documentalistas habituales en Yemen, su trabajo allí le valio el ICRC Humanitarian Visa d’Or, en su primera edición de 2011, celebrado en el marco del festival Visa Pour l’Image. Fue en esa misma cita francesa donde presentó en 2017 los primeros resultados de su obra sobre exguerrilleras de las FARC, iniciado de forma independiente y que allí obtendría el premio de Canon a la Mejor Fotoperiodista, con el que pudo financiar un desarrollo más extenso de este proyecto.

Fotografía nominada al World Press Photo del Año © Catalina Martin-Chico para la agencia Panos.

¿Cómo encuentras esta historia y qué te empuja a documentarla?

La paz en Colombia era un momento histórico que me interesaba tratar, aún sin saber muy bien cómo. Y creo que fue leyendo un artículo cómo me enteré de que casi el 40% de la guerrilla estaba formada por mujeres y que algunas comenzaban a tener hijos. Así que empecé a investigar, sobre todo en la prensa colombiana, y vi que que mi puerta de entrada podían ser todos esos bebés que de alguna manera llegaban a reemplazar las armas; que.esa pequeña historia humana podía contar la gran historia de la transición colombiana.

El postconflicto es un momento clave para quien ha sufrido la guerra, al que sin embargo apenas se suele dar cobertura en los medios. ¿Querías dotarlo de relevancia?

¡Exactamente! Cuando los medios ya no cubren la actualidad, es ahí donde me parece interesante actuar y empezar a documentar lo que no se documenta habitualmente. Apenas cubierto el inicio del proceso de paz, eso ya parecía ser todo lo que los medios querían contar al respecto. Y a mí me parecía importante contar justamente todas esas historias humanas que están escondidas tras un acuerdo de paz.

© Catalina Martin-Chico para la agencia Panos

Saliendo de una guerra que parecía no tener fin, la maternidad se convierte en el hilo conductor de “Colombia (Re)Birth”. ¿Qué aprendiste acerca de la gestión de secuelas del conflicto y del regreso a la vida cotidiana?

¡Lo aprendí todo! Estas muchachas me contaron cómo entraron en la guerrilla cuando eran niñas, con entre once y catorce años, cómo debieron cortar todo contacto con su familia anterior y crear lazos muy íntimos y hasta entrañables con las armas, que les protegían. Y a lo largo de una o dos décadas, dependiendo de la persona, permanecer invisibles, fuera de la sociedad, viviendo en la selva, casi como animales, dicho sea entre comillas. Y luego, al firmar la paz, ¡tienen que reaprenderlo todo! Primero, volver a conocer a sus familias, que no han visto en veinte años. Enterarse de que a lo mejor sus padres ya murieron o que a los hermanos les mataron los paramilitares. Luego, localizar a los niños que tuvieron que abandonar aquellas que pudieron llevar un embarazo hasta el final… Y aprender todo sobre esta vida diaria que nos parece tan normal a nosotros: gestionar el dinero, buscar un trabajo, comprar comida y ropa, pagar la electricidad… Por eso llamé así al reportaje, porque a través de estos bebés que nacen, sus papás y mamás efectivamente renacen. Dan sus primeros pasos en una nueva vida, algunos sin explicar a nadie la anterior, quienes son ni de dónde vienen. Para ellos es un nuevo reset: renacieron como parte de las FARC, dejando una vida atrás, y al cabo de los años, renacen de nuevo en la sociedad civil.

Teniendo en cuenta la empatía e intimidad que transmite el reportaje, ¿cuál es la importancia que das a ser premiada en un concurso como World Press Photo en relación a lo que pueda aportar, de positivo o negativo, a los protagonistas de esta historia?

Es una buena pregunta. La verdad es que creo que la exposición que los premios pueden dar a sus historias es siempre positiva. Sobre todo porque aporta otro ángulo, da visibilidad a una historia humana dentro de la de las FARC que siempre han sido vista de tantas formas negativas. Es la otra cara de la moneda. Yo la he contado con mucho respeto y mucho tiempo, teniendo en cuenta sempre la dignidad de la gente. En realidad, lo negativo es lo que están viviendo ahora, que la paz en Colombia es mucho más frágil que cuando empecé con este proyecto, porque entonces había más esperanza.

¿Cómo está siendo acogido tu reportaje en la sociedad colombiana?

Aún no lo sé. De momento (*) solo me entrevistaron en una radio colombiana, y si gano algún premio, supongo que habrá más repercusión en la sociedad colombiana. Sí que he tenido algún feedback desde las redes sociales y la verdad es que no ha sido muy positivo. Sé que las FARC han cometido muchos errores y no son ángeles y que por eso hay mucha gente que les tiene rencor y que les odia. De hecho, la población colombiana tiene muchas heridas por todos los lados. Y eso lo entiendo perfectamente. Mi reportaje no tiene intención de dar la razón a nadie, ni de decir quienes son los buenos y quienes los malos. Solo he querido contar una historia sobre gente después de un conflicto, sin por ello querer juzgar a nadie.

* Esta entrevista fue realizada antes del 12 de abril de 2019, cuando se entregaron los premios World Press Photo 2019.

Autores de la entrevista: Helena Velez Olabarria y Carlos G.Vela

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