Parada a mitad del camino

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El equipo becado por Photographic Social Vision hace balance del trabajo realizado hasta la fecha. Se trata de una labor compleja cuyo resultado final conoceremos en la primavera de 2017. 

Pronto se cumplirán cuatro meses desde que se nos comunicó que nuestro proyecto sobre la ruta de migrantes y refugiados a través de Libia había obtenido la primera beca Photographic Social Vision.

Durante este tiempo hemos vuelto al país, como llevamos haciendo regularmente desde 2011, esta vez poniendo en el foco en el drama de los que hacen parada en Libia camino de Europa. Como siempre, los vimos en todas partes: buscando trabajos esporádicos en la calle o como asalariados en restaurantes u hoteles; vistiendo el mono naranja de los recogedores de basura…

Precisamente, descubrimos también que barrer las calles ya no es una labor dedicada exclusivamente a extranjeros, generalmente subsaharianos y bangladesíes. Los distintos frentes de guerra por todo el país están provocando un flujo de desplazados internos con los que los foráneos se han de disputar labores que un libio jamás ha desarrollado antes.

Conocimos la labor de los guardacostas libios in situ mientras rescataban del mar a una nueva remesa de refugiados a la deriva. Sabemos que el desgobierno es uno de los males endémicos de la Libia post-Gadafi, pero no nos pareció que el suyo fuera un trabajo abandonado a la improvisación.

Por supuesto, también visitamos los centros de detención para comprobar que los hay de todas clases: desde los que ofrecen tres comidas al día y asistencia médica, hasta los más infames, donde los retenidos son tratados como mercancía. Y queremos insistir en lo de “todas clases”. Sin ir más lejos, en el de Misrata vimos a gente ducharse y lavarse los dientes mientras algún colega periodista escribía a los pocos días que a los internos allí “sólo se les daba agua salada” para beber. La nuestra es una labor de investigación que acometemos gracias a la beca recibida, nada que ver con viajar con un titular escrito de antemano que ayude a vender reportajes.

En cualquier caso, tampoco nos mordemos la lengua ante la dura realidad que encontramos en el frente de Sirte, donde se libra la batalla por expulsar al Estado Islámico de su plaza más importante fuera de Oriente Medio. Allí, entre el estertor de unos combates que se están alargando mucho más de lo esperado, descubrimos cómo refugiados y migrantes son desplazados a la línea del frente para limpiar la sangre reseca en ambulancias y camillas, cocinar para las milicias allí desplegadas o echar alquitrán para tapar los cráteres de la carretera.

Volvimos a encontrarnos con él, el refugiado, ya a bordo del Astral, el barco de rescate que Proactiva Open Arms opera desde el pasado julio. Pasamos un mes embarcados en dos rotaciones gracias a las cuales pudimos descifrar la complejidad de las misiones de salvamento, en un momento en el que las instituciones parecen delegar el peso de éstas en las ONG, es decir, en la sociedad civil. Sumamos la experiencia de este año a la del pasado, cuando también nos subimos a dos buques, entonces de Médicos Sin Fronteras. Gozamos así una visión más global y un mirada que también incide en los cambios producidos en el tiempo.

A finales de este mes volveremos a Libia, esta vez al inhóspito y desconocido sur del país, para examinar sobre el terreno el punto de entrada de todos aquellos que se aventuran en esta terrible travesía a través del desierto y el mar. No se nos escapa que el relato de los refugiados en Libia se entremezcla necesariamente con la historia del país. Al igual que los libios, ellos también son víctimas a la vez que partícipes y protagonistas. Y así lo hemos de contar. Seguimos trabajando.

beca-photographic-social-vision_foto-ricardo-garcia-vilanova_01Texto: Karlos Zurutuza
Fotografías: Ricard García Vilanova

 

 

 

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